Se esconden, por entre tus piernas
el deseo con silueta perfecta,
el amor recargado en la puerta
del hogar donde tú me embelesas.

Viajo con la luz cubierta de seda
por tu vientre que a mí me envenena
retozando ferviente en tus senos
y tus muslos tocando mis piernas.

Tú, entrecortando suspiros me llevas
al lugar que dilata mis venas
a ese cielo que en ratos recorro
viendo al éxtasis hincado en la acera.

Siento mi piel repasar tus caderas
y mis dedos, en tu espalda, clavados,
en tu espalda que fiel me acelera.

Te veo arrastrar los espasmos en Viena,
en París desnudarte hasta el nombre,
y vistiendo de blanco en Atenas.

Y al final, colapsándose siento mi cuerpo,
desatando en tu pelvis mi deseo,
tapizando de rojo el orgasmo
cual ocaso en un cielo de invierno.

© Luzìa
Noviembre 10 2007