La vida no se desperdicia si se quiere volver a empezar; por el contrario, ésta se gana cada vez que se intenta de nuevo.
Siempre se vale comenzar otra vez. Caminar pausadamente, sentir el aire estorbando los cabellos, reflejarte en el agua de una fuente, voltear hacia atrás y sentir la nostalgia que te abraza, pero mirar hacia adelante y sentir el deseo de seguir andando, de seguir luchando, de encontrarte, sola o con mil gente, en esta vorágine de sentimientos y experiencias llamada vida.
Se vale hurgar en los bolsillos de viejos abrigos y encontrar pasados inciertos, temores, dolor, sueños vacíos y monedas viejas, sin valor; memorias aplazadas pintadas en escala de grises, recuerdos rotos, dolor, de nuevo dolor y de esos que son grandes, lágrimas colgadas en las mangas y heridas esperando ser sanadas. Uno encuentra vida y muerte, a veces más muerte que vida, pero al fin se encuentra algo.

La vida para mí, en estos momentos, es un camino al paraíso. No soy feliz, y tampoco infeliz, pero no importa, porque me encuentro en el proceso; porque sigo en el camino, elevando mi vuelo.
Nunca es tan tarde, pero tampoco tan temprano cuando se trata de ser lo que uno realmente es, cuando se trata de buscar y encontrar el verdadero yo, sin perder la esencia del mismo ser, sin perder la fe, las ganas, la ilusión, sin dejar de luchar por alcanzar la plenitud, pero he descubierto que la plenitud se logra sólo cuando se es lo que realmente se quiere ser, sin imposiciones, sin ataduras, recobrando tu inocencia, sin compromisos con otra gente mas que con uno mismo, desechando las molduras, esos moldes sobrepuestos a lo largo de la vida por todo aquel aspecto que tenga que ver con la sociedad: por la educación, por la familia, por la iglesia, el entorno laboral, los amigos, los que no son tan amigos; y entonces el Hombre se olvida de que es Hombre y comienza a vivir dejando de lado la inocencia y alimentando a la ignorancia; y entonces el Hombre se olvida de ser pleno, porque prefiere vivir sentado en el regazo de estereotipos mundanos.

Hoy he descubierto más cosas de mí que de nadie más. Hoy comprendo que, como Ignazio me dice, si lloro y extraño, es porque vivo, si siento, es que estoy viva; si siento intensamente lo que sea: dolor o armonía, felicidad o tristeza, enojo o alegría, satisfacción o frustración. Si lloro, si río a carcajadas, si miento, si sueño, si corro, si desespero, si amo, si recuerdo, si canto, si añoro, si me engaño, si me río de mí misma, si lastimo mis manos, si grito, si miro al cielo, si contemplo la luna, el sol, los ocasos, si pido un deseo a las estrellas, si camino de puntitas, si me inquieto, si ansío, si me desnudo, si me visto, si me canso, si respiro y suspiro, si estornudo, si miro, si divago o desvarío, si me chiflo, si consiento, si rechazo, si niego, si vuelo, si me enojo, si tengo un orgasmo, dos, seis o cuatro, si coqueteo, si bailo, si canto, si escucho, si hablo sin parar o guardo largos silencios sin pensar, si analizo de más, si me culpo o si culpo a los demás, si me encadeno a sentimientos, si persigo luciérnagas al vuelo, si alabo, si oro o ruego, si me siento en el suelo, si talo un árbol o los planto de nuevo, si mudo de casa, si decido, si quiero, si escribo, si guardo secretos, si me tardo o me impaciento, si soy puntual o me desvelo, si no duermo, si rara vez tengo miedo o si mi árbol favorito es el cerezo, si intuyo, si mis sueños son interesantes, si percibo más que ellos, si soy perfeccionista, una virgo empedernida, un halcón al acecho, si viajo, si me vale madre el mundo o si me importa de más, si nado en el mar, si tomo el sol para broncear mi piel, si leo poesía erótica, si escribo tonterías, si juego con los niños, si amo a mis sobrinos, si veo a mis padres y quisiera abrazarlos, si el mundo me enamora, si me gustan mis manos, mi nariz y mis ojos, si hago ejercicio, si me peleo con lo injusto, si habilito mi soledad o me rodeo de gente, si vuelo dos o tres horas a cualquier lugar o si viajo todo un día para llegar a otro país, si me visto a mi estilo, si pinto paredes, si pongo acentos, si corrijo ortografía, si me gusta el color verde, si el blanco me sabe a amor, si el rojo me recuerda la pasión, si amo la literatura y los idiomas, si soy rara o tengo extraños hábitos, si no pienso como los demás, si no quiero como los demás, si soy intensa, si tengo una nueva amiga sagitario, si algo pasa con los capricornio, si teenO es mi mejor amigo virgo, si me gustan los chococrispis con leche tibia y rodajas de plátano, el daikirí de fresa, el clamato o el ruso blanco, si el tabaco sólo me gusta sin fumarse para olerlo, si me encanta la vainilla y el color de mi piel, si admiro a mi tía, si me duelen las muertes, si no soy buena en despedidas, si no me gustan los rodeos y amo a mi madre sin tanteos, si perdono, si no encajo, si prefiero los lugares tranquilos, una buena música y agradable compañía, si no estoy cuerda ni quiero estarlo, si me cuesta esperar, si intento cambiar las cosas que me hacen mal, si intento ser mejor por mí y para los demás, si me olvido de los estereotipos, si soy un pequeño Larousse, 'petit', si me gusta dominar, si viajo en autobús, si duermo cuatro horas diarias, si despierto en la madrugada, si extraño mi cama, si prefiero los riesgos, si algún día me tiemblan mis manos, si mis ojos me exigen un descanso, si procuro leer dos libros al mes y escribir cientos de textos al año, si soy más necia que Elena, si pierdo mi mirada ante un sol al amanecer, si adoro la fotografía, si me gusta diseñar, si soy original y dibujo mal, si organizo, si soy líder, si me equivoco, si pretendo, si soy cordial, si crezco cada día más, si aprendo, si las lecciones las tengo tendidas en un sofá sin reclinar, si soy lo que quiero, si no soy lo que esperan, si ambiciono a veces casi sin pensar, si beso, si conozco mi cuerpo, si lo ejercito, si me detengo a respirar o si requiero reposar, si contemplo mis lunares y sonríen mis labios, si cantan mis ojos y la paz llega con un ocaso, si disfruto un día de trabajo, si percibo olor a rosas y no lo comparto, si sostengo en mi mano algún Rosario, si duermo boca abajo, si amanezco contenta, si aún sueño a Inés, si me depuro despacio; si todo esto, y aun si no siento algo, es que vivo, es porque vivo en un paraíso casi terminado; es que concibo mi inocencia y la guardo en ratos; es que atento contra mi ignorancia para poder seguir volando; es que vivo, en este suelo deteriorado, plantando árboles con flores de colores entonados; es que vivo, aprendiendo, derribando los cercados, saltando las fronteras que limitan los espacios, liberando sensaciones que hace tiempo ya había olvidado.

Hoy, he descubierto que vivir no es más, ni menos importante, porque vivir lo es todo, con todo y sus encantos, con todo y sus problemas o situaciones de quebranto.
Hoy he aprendido a ver los problemas no como obstáculos, sino como situaciones que aun alterando mi equilibrio, me permiten experimentar, y sé, que después de cada experiencia se acentúa una lección, se reafirma una enseñanza. He reemplazado la palabra "problema" con un nuevo sinónimo: "oportunidad". He dejado de decir "tengo un problema" para comenzar a decir "tengo una oportunidad con solución".
Hoy estoy aprendiendo a volar por rumbos desconocidos sin temor, a responsabilizarme más de mi diario vivir, a protegerme más sin dejar de arriesgarme. Hoy estoy aprendiendo a ser yo, a revelar y rebelar mi corazón, a cultivar y esperar tiempos de cosecha, a jugar a la vida desde otra partida, hoy estoy creciendo, y eso puedo asegurarlo yo.

© Luzía
Agosto del 2007