No quiero esperar a que llegue la noche sabiendo que no podré dormir entre tus brazos, recargando mi cabeza sobre tu pecho o viceversa.

No quiero contar estrellas disimulando su belleza sin contemplar tu rostro iluminado por la luna.

No quiero respirar o hacer brotar cien mil suspiros sin hacer que mi olfato se active ante el olor de tu piel, de tu cuerpo, de tus rastros.

No quiero dejar entrar algún haz de luz por la ventana, al amanecer, sin sentir tus cabellos alborotados en la almohada y retozando entre mis dedos.

No quiero verte únicamente en alguna fotografía en mi buró cada que mis ojos comiencen su sublime rutina cada día.

No quiero pensarte sin tenerte.
No quiero soñarte sin dormirte.
No quiero amarte sin hablarte.

No quiero escuchar a los aliados del desayuno en la cocina, sin haber escuchado antes un "te amo" tuyo.

No quiero cansarte sin descansarte.
No quiero hablarte sin cantarte.
No quiero escribirte sin leerte, ni callar sin escucharte.

Mas quiero que tu rostro sea la impresión primera de mis ojos.

Quiero saborear las líneas de tu cuerpo entre las sábanas.

Quiero desearte un "buenos días" acurrucando tu mejilla entre mis manos.

Quiero besarte y luego desearte.
Quiero amarte y después ocuparme.
Abnegarme para ti y a la vez santificarme.

Quiero recordar el olor a café por las mañanas, en conjunto con tu piel desabrochada.

Quiero grabarme tus pupilas en las mías y dibujarte en el cielo los colores del anhelo.

Quiero pensarte aun sin mi mente.
Quiero ganarte aun sin mi suerte.
Quiero palpar tus labios silentes.

Lo que no quiero no es simplemente no quererte;
lo que sí quiero es amarte por siempre.

©iu (Abril 16 2007)