Despierta en mí, durante el crudo ocaso
dormida, silente, carente de soldados
mitigando las reliquias que en tus sueños has dejado
por debajo de la almohada y dentro de ün cielo raso.
Viví en tus ojos la noche moribunda, horizonte despejado
con retazos de alegría, de pasiones desbordando.
Te vi, te vi, parpadeando cincelazos en un viento dibujado
con ajenas amapolas y valientes cabalgando.
Te vi, me viste. Me enamoré de ti, de tu líbido ocaso,
de tus ansias repetidas, de tus cálidos abrazos,
tus idilios infinitos y tu espacio inigualado.
Me enamoré de esos, tus ojos, que höy evoco sin pensarlo.
De tu espacio inigualado, sí, ese espacio que hoy abrazo.
© iu
(Diciembre 7 2006)


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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Deje un comentario, pero creo no se envian
Saludos
Creo ya aparecieron, aunque se perdio el anterior...
He leido lo ultimo que has publicado y me parece muy bien lo que escribes, la vida tiene siempre muchas cosas que ofrecernos, por eso siempre hay motivo de estar feliz,
Aprovecho para desearte lo mejor para ti y los tuyos, ya que estamos cercanos a la fecha en la que siempre tratamos de decir a los que nos rodean nuestros mejores deseos para que siempre les vaya bien, tanto a los que de una u otra forma tenemos comunicacion, aunque sea en éste mundo "virtual", que tambien es real...
tambien te dejo el enlace de mi nueva página, y ojalá la visites cuando gustes..
Saludos amiga :)