Si en cada límite de tu piel perdiera
cualquier segundo de mi paz certera,
vería intactas mis ganas amenas
de atrapar el elixir que en tus venas corriera.

Y en cada burbuja de pasión traicionera
posaría mis labios para darte mi espera
de tocarte hasta el alma con vientos de cera
y besarte los rastros de noches sin tregua.

Noches de luna con llantos de estrellas
palpitando a los ritmos de una carrera
y viajando por nubes en tu cuerpo de arena,
sabría mi vida cual si fuera proesa.

Lazando los líquenes de tu cuento, princesa
para atarlos al cielo y a tu vientre que quema
y morderte las alas del mar de tu cueva
que en un halo de luz, por la noche se cuela.

© iu
(Noviembre 26 2006)