Y si te piso, el suelo cruje
y si te vuelo, el viento huye,
mientras que el sol, si te siento, arde
cuando la luna, si te miro, mengua.

Porque es que, acaso, tu voz no sabe
que si te escucho, el sonido evade,
mientras la malva del atardecer nos cae
cuando mi mente, el no traerte ruega.

Porque me dueles, porque me tienes;
porque no entiendes que la herida arde,
porque si vivo en el cielo, muero
y si en el cielo muero, luego yo en quién vivo.

Y si te beso, fermenta mi vino
y si te huelo, se esfuma el aliento,
mientras que el tiempo, si te espero, cesa
cuando la lluvia, si te toco…

si te toco, la lluvia, siento que quema.