Sé que alguien se ha robado a la Justicia.
¿Acaso fuiste tú, Maldad?

Sé que han huido los Valores.
¿Acaso fue tu culpa, Antimoral?

Sé que está en cuidados intensivos la Integridad.
¿Acaso le has herido tú, Corrupción Espiritual?

¿Dónde han quedado el Amor, el Respeto, la Lealtad?
¿Por qué la vida gira en rededor de tanta suciedad?

Sé que a pesar del fango siempre habrá un buen lugar,
un lugar con ciertas ramas que te ayuden a trepar,
a salir siempre librado del pantano tan nefasto
que es la cruda realidad.

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Últimamente se me ha estado moviendo el suelo por diversos motivos. Precisamente hoy, hablaba con uno de mis amigos acerca de la realidad en la que estamos viviendo o por qué no, la realidad de cada quien. “TeenO” me preguntó si yo era una chica 'idealista', respondí que no. “No pretendo idealizar un mundo, una vida, un amor, un amigo, una familia puesto que jamás encontraría la perfección en ninguno de esos aspectos”. No, para mí no es bueno idealizar, porque de por sí, ya soy alguien bastante exigente. Pero también sé que uno exige en la misma medida en que da. Yo no puedo exigirte confianza si yo no te la doy; ni puedo pedirte respeto si no te respeto a ti. Pero, ¿qué pasa con la gente? Siento que hay un patrón general de conductas en el cual, en todos los rincones del mundo, las personas se ven inmersas en vicios, en cosas banales y superfluas. Unos están acabando con otros y viceversa. Perdición versus crecimiento. “No seas tan íntegra y ‘ñoña’, Lu. Ya no hay muchos que piensen como tú…”, me dijo alguien hace algunos días. ¿Que no sea “tan” íntegra y ande por ahí, perdiendo mi dignidad y dejando olvidados por no sé dónde los valores que a lo largo de mi vida me han inculcado y he practicado? Es una estupidez (y estupidez con mayúsculas). No por ser como los demás voy a traicionar o a jugar con los sentimientos de las personas, de alguien que me pretenda o me quiera bien. No por seguir un ‘patrón’ voy a salir a divertirme y besar a cualquiera que se me ponga en frente o quiera ligarme. No por 'sentirme alivianada' voy a beber hasta desquiciarme y perder el juicio (puedo abstenerme. Uno no necesita de la ayuda de sustancias en su organismo para ponerte 'happy'), he visto que sólo terminas haciendo el ridículo y cosas de las que luego te puedes arrepentir.
Ayer, después de mi escapatoria a la sierra por la tarde y de una reunión con ciertos amigos más noche, me quedé pensando muchas cosas. Volví a casa más temprano de lo normal, pues no había sido uno de mis mejores días. Físicamente, las secuelas de mi accidente reaparecían en cuello y espalda (tanto baile, ejercicio, ajetreo, actividad y demás); y emocionalmente, vaya, mi suelo parecía un ‘edifici’ de arenas movedizas. Llegué a casa un tanto decepcionada o confundida por ciertas cosas. Luego, a lo largo de la madrugada hasta la mediodía siguiente, me llovían ‘habladurías’, unas tantas falacias y otras verdades que más que animarme, me hacían sentir cierta repulsión y desgano.
Se sabe que la integridad de una persona puede permanecer intacta mientras uno mismo así lo quiera y permita.
Cada día veo más suciedad y más es mi impotencia. Seres queridos o no tan queridos que se dejan manchar por la traición, el engaño, la falta de sinceridad y respeto, el inicuo egocentrismo, la mediocridad y el conformismo, la idea de ‘sólo por un rato’ o ‘de un beso no pasa’. ¿Hasta dónde podrán llegar y hasta cuándo podré convencerme yo de esta realidad?
Y existen tantas excusas de quienes se dejan ensuciar o de aquellos que lo hacen con total alevosía y conciencia. Pero “el fin no justifica los medios”, creo yo.

Creo que necesito tomar un buen respiro. Quisiera pensar que esto es sólo una racha, pero recuerdo que es la realidad. Sé que aún hay personas íntegras, dignas, sinceras, plenas; personas buenas y respetables, en pocas palabras. Pero me consta que conozco pocas, relativamente pocas y eso me atemoriza, hasta cierto punto.
Aplicaré lo que alguien me dijo hace tiempo: “Uno es quien hace la diferencia, solamente uno mismo”. (En la escuela, en la familia, en el trabajo, en el círculo de amigos, en la relación con tu pareja, en todos lados). Tiene razón. Que cada quien haga la diferencia en su propia realidad.
Así sea, entonces.