Tan profunda como engreída.
Tan suave como amargada.
Tan latente como cautiva.
Tan perfecta como atenuada.

Si dejara la malva del exilio,
más sería la palabra descarriada
y la condena sería mi delirio
hasta que mi lira despojara su tonada.

Sedúceme pero no me tomes,
que no te permito hacerme tuya,
con los fulgores de tus carnes
que hoy maldicen los venenos…

los venenos de tu sangre.
Y de lo que en palabra llevas…
la mentira como arte.