Mayo 4 del 2006

"No habéis sido mujeres trabajadoras durante largos cincuenta años... Habéis sido: M A E S T R A S."

Admirables porque...

...es la Vocación y profesión que más sacrificios personales exige.

...porque han sido cincuenta años de lograr sueños propios y ayudar a lograr el de otros, los de otros.

...por ser no sólo guías de tantos niños, jóvenes y hasta adultos, sino por ser también ejemplo a seguir para muchos de nosotros.

...porque el ser maestro es, en sí, una muestra de entrega incondicional.

...porque ustedes han logrado mantener con honra la palabra que se forma con estas siete hermosas letras: M-a-e-s-t-r-o.

...porque por ustedes, ahora está latente el deseo de ser un maestro excelente y respetable, en muchos de los corazones de los que somos futuros docentes.

...porque aunque sus alumnos les hayan sacado canas verdes o rosas, ustedes siempre han tenido la delicadeza de teñir nuevamente sus lindos cabellos para que ellos no noten algún signo de desesperación; sino por el contrario, han sabido recibirlos al día siguiente con una cálida sonrisa y con los ojos llenos de ilusión; con el corazón radiante y la mente cargada de conocimientos por impartir y lecciones de vida por transmitir.

Admirables porque ustedes han sido la base que la sociedad ha de necesitar hoy en día.

...por sus largas y pesadas horas de estudio y sus cortas noches de descanso.

...porque por maestros como ustedes, hoy no me cabe duda que al estar en el aula, uno toma el papel no sólo de maestro, sino también de madre, enfermera, sargento, psicóloga, amiga y por qué no, hasta de bufón en ocasiones; sin perder nunca esa línea de respeto.

...porque Maestras, créanlo, si ustedes han llegado hasta este momento, ha sido por ustedes sí se mantuvieron fieles a la Vocación; porque gracias a Dios, no había en sus almas otro deseo más puro que el de educar no sólo las mentes de muchos, sino lo más importante: el corazón.

Maestras admirables, por eso y mucho más, hoy quiero decirles:
Mis más sinceros respetos y congratulaciones.

Martha Lucía Morales Gil.

*A mi tía, Martha Elena Gutiérrez; gracias por ser mi motivación diaria en mis estudios y en mi profesión; porque si fui capaz de seguir esta Vocación maravillosa fue por ti; porque no sólo eres la mejor de las tías o la mejor maestra, sino la más acertada de mis guías... Has sido el Águila que yo, el pequeño Halcón, siempre he querido seguir.

Con todo mi corazón, hoy digo: Gracias.