He vomitado ya espacios en blanco,
letras sin prisa;
palabras resonantes
como niños sin nodriza.

Y es que si tan sólo pretendiera escatimar,
escarmentar,
atormentar,
o si tan sólo me propusiera desatar...

Serían no tan vanos
los esfuerzos
y valiosas serían
las premisas.