Siento que esto es algo así como la película “Cadena de favores”, ¿alguien la ha visto?... Nuestros hábitos. Buen tema, amigos cocteleros; ¿Iñaki? Gracias por elegirme para participar en este juego. Me han hecho ponerme a analizar a Lucía (a mí misma) detenida y detalladamente. Desmenuzando casi cada acto y palabrería; y pues aquí van mis “cinco” extraños hábitos. ¿Segura que serán cinco, Lucía?
1… Escuchar atentamente cuando habla una persona (ya sea que estemos únicamente la persona y yo, o que me encuentre en medio de un grupo); analizo palabras, hilación de ideas, gesticulación, movimiento de ojos, ademanes, vocalización… ¡Todo eso en cuestión de segundos! Y si no me piden mi opinión, prefiero seguir escuchando y ob-ser-van-do; luego, hago mis juicios sobre la/s persona/s en cuestión y/o sobre el tema tratado.
2… Jaja, sé que muchos me darán crédito inmediato con este hábito. Suelo tener mi laptop encendida y en línea, día y noche.
3… Cuando voy a Nikkori (mi restaurante favorito para comer sushi), abro el empaque de los palillos chinos, los despego y limpio los residuos de astillas con la servilleta de tela roja. Siempre pasa eso, siempre.
4… Antes de salir del salón de clases de mis enanos (alumnos), les susurro la bendición muy quedito; de repente me da miedo que salgan al mundo donde ya uno nada puede hacer por ellos mas que brindarles la suficiente artillería y una sólida armadura desde el aula.
5… Tengo ese extraño hábito de ser muy coqueta… bueno, uuuuna cosita de na’, pero… jaja… Sí, lo siento; no lo puedo negar. Soy coqueta nata, y ¿qué!, ¡ay!, ¿esto era una certeza o un hábito? Ok. Ambos.
6… Sí, ya sé qué van a decir. “Otra vez saliéndose con la suya”. Mi sexto extraño hábito es no seguir patrones, como se podrán dar cuenta. Si dicen cinco, yo voy por diez. Y eso no se trata precisamente de contrariedad. Es extraño, volvemos a lo mismo, porque generalmente si puedo hacer algo mejor, lo hago; si puedo innovar algo, me agrada más la idea. Voy más con mis ideas, gustos, caprichos e ideales; obviaaameeente, cuando se puedan romper las reglas, porque si no, hay que recordar que la Obediencia es la madre de todas las Virtudes.
7… El perfeccionismo. ¡Caray! Ese extraño hábito de checar la ortografía de cuanta palabra se cruce por mi vista y corregirla si es posible (al fin futura maestra de Español y amante de la Literatura, ¿no?).
8… La intuición. No sé si sea un hábito, un don, herramienta o ¡qué!, pero de repente me da mucho miedo. Ayuda en ciertos casos, en otros no. Suelo intuir muchas cosas, presentirlas, incluso llegar a tener sueños premonitorios, y lo más extraño del asunto es que ¡nunca desatino!
9… Caminar de puntillas cuando se me pega la gana; sólo quien me conoce bien o bien me ha observado sabe de este hábito rarito.
10… Oler algo y traer a mi mente infinidad de memorias; acto seguido: crear historias, imaginando escenarios totales.
11… Juguetear pellizcándome el párpado izquierdo y la ceja en señal de sueño o de que estoy muy inquieta. Después me pongo necia.
12… Quedarme ausente en un lugar aunque esté atestado de gente. Suelo hacerlo cuando necesito pensar algo importante o cuando requiero de algunos segundos para mí.
13… Imaginar, imaginar, imaginar. Un amigo me dijo alguna vez: “Cuando naciste, en lugar de haber llorado cuando te dan la nalgadita (aparte desde entonces tienes mucho traserito, así que no te pudo haber dolido), empezaste a contarle un cuento a tu mamá, narrándole ‘El patito que hacía cuac al momento de halar el cordón umbilical’, ¿verdad yuyú Pan?”
14… Lograr conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada; despertar y andar el día siguiente como si hubiese dormido 25 horas.
15… ¡Vaya que esto sí es extraño para muchos! (me lo han dicho, jaja)… Suelo ser un tanto perfeccionista (sí, también) en cuanto a las combinaciones de ropa y de colores en ella. Todo tiene que congeniar muy bien. ¡Carajo!, ¡hasta la ropa interior! Ja ja ja.
16… Upss, como que ya fueron muchos extraños hábitos, ¿no? Ja ja.. Y es que he comenzado a pensar que soy una mujer llena de hábitos… locos, normales, anormales, buenos y malos también. Obsesivos. Ja ja. Suelo recordar todo, a detalle: fechas, teléfonos, citas, cumpleaños, ocasiones especiales, momentos, emociones, rostros, palabras, sueños… A veces me siento así como que una agendita o un “Querido diario…”.
17… Hablo mucho (pregúntenles a mis compañeros de clases, sobretodo); pero callo cuando debo callar.
18… Ese extraño hábito de imaginarme bailando tango, con un vestidito negro entallado, con algo de vuelo y corte asimétrico al final de la rodilla, escote en V y atándose por el cuello… ¡Mujer!, ¡basta de imaginaciones!
19… ¿Será un hábito? Elevar ligeramente la ceja izquierda cuando algo no me parece o me es un tanto confuso.
20… Dormir desnuda de vez en cuando; sobretodo si hay luna llena y si el frío no está de “cálame en los huesos”.
21… Recordar, en días de viento, la época de Semana Santa y sentirme en esa estación.
22… Si veo hojas secas que han caído de algún árbol, me gusta pisarlas y escuchar cómo se quiebran, ese crujido que me hace sentir como cuando uno quiebra sus propias tristezas.
23… Ducharme sólo por las mañanas y con agua más fría que caliente.
24… Recién despierta, sentarme en “flor de loto” encima de la cama y apretar alguna almohada con todas mis fuerzas como para recobrar energías.
25… Gemir cuando duermo (sí, así como cachorrito); gemir cuando estoy modorra o cuando estoy muy cansada o viceversa, cuando he descansado mucho. Gemir durante y tras tener un orgasmo. ¡Qué?, ¡es algo estrictamente natural!, ¿no?, ¡ja! Pero, a ver; entendamos que hay distintas clases de gemidos. ¡Ay ya!, ¡no voy a saber cómo explicar bien este hábito extraño!, mhhm, bueno, el caso es que mis soniditos son así como de… ¿bebé? (para que no vayan a malinterpretar el mensaje), en señal de que está muy satisfecho. ¡Bueno ya!, algo así, como quiera sé que no lo entenderán hasta que me escuchen algún día. ¡Qué sofocación!, pasemos al siguiente hábito.
26… Otro de mis locos hábitos es golpear el costal de box ya sin guantes. ¡Me gusta sentir! Dicen que “si no duele, no sirve”.
27… Fotografío todo aquello que me place.
28… Dejar que la vida se encargue de rendir cuentas a uno mismo y a los demás. Hablo de que en mi vocabulario vital no existe la palabra venganza. Es más dulce ver cómo las cosas van cayendo por su propia cuenta. Asimismo las personas. “A cada quien lo que merece”. Nada más.
29… Extraño hábito: Amar. Vivir. Amar.


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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operadoor
30 ene 2006 | 04:35 PM
¡Pura locura!
locurapura
30 ene 2006 | 05:02 PM
Ja ja, y lo prefiero mil veces a ser una mujersita cuerda y aferrada.
¡Arriba la insensatez!
¡Gracias por los comentarios Iñaki!, ya es hora de abrir las alas nuevamente... el mundo nos espera.