"Pequeña traviesa, mi Dios te ha mantenido entre sus ángeles consentidos, y las pruebas que te pone, supéralas, para que sigas ahí, al frente del pelotón.
Disfruto mucho al verte abrir las alas. Me asombran tus vuelos en picada. Goza tu nido y el espacio abierto para planear. Afila tus garras cada mañana y no dejes ir viva ninguna presa.
Sé siempre halcón, Princesa entre las aves."


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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lu
9 ene 2006 | 02:45 AM
Así seré, Señor Halcón, así será. Os lo prometo.
Inclino mi rodilla ante Usted, bajaré mi frente en señal de respeto. Mis ojos están clavados en el pastizal dorado que el Sol ha reflejado. Usted, con su ala, eleve mi pico, y clave sus ojos en mis ojos, y déme la señal que necesito para partir, para retomar nuevamente el vuelo hacia lo Alto, allá donde los grandes guerreros escriben odas a sus Victorias...
Así será. Así seré.
operadoor
9 ene 2006 | 05:19 PM
Cada instante, Halcón-Princesa, es un motivo para emprender el vuelo. Los grandes guerreros trabajan a ras del suelo durante largas horas. Aún así, existen momentos para elevarse, incluso entre polvaredas y tempestades, ya sea por el placer de estirar las alas y devorar historias, o por el deseo de vivir con los compromisos adquiridos.
locaporlaluna
15 ene 2006 | 08:08 PM
el mundo necesita halcones que quieran volar a pesar de la polvareda.
saludos, Lucia
Lucía
15 ene 2006 | 10:24 PM
Así es, Lucía (¡Qué maravilla el descubrirte portando tal nombre!, ¡ah, el bendito "Lucía"!, significa tanto para mí.)
Prosigo, cierto es que el mundo necesita halcones que volemos en sus cielos a través de las polvaredas, a través de tormentas, a través de ventiscas... Seamos valientes y emprendamos el vuelo; estoy segura que tus crías de calandria algún día volverán a ti, Lucía; tendrás que ser sensible ante su cambio para poderles reconocer, probablemente las mires todos los días y ellas sí te reconozcan a ti.
Con mi afecto sincero y admiración profunda,
Lu.