"Inteligencia es saber estar cuando se tiene que estar... Pero Prudente, es aquel que se sabe retirar cuando deba de."
Y hoy fingiré que mi día no termina y que me he queda'o sin ganas. "Tengo ganas de no tener ganas..." dirían por ahí. Presiento que te dejaré volar, como a mi Danaus plexippus hasta que el viento del Norte te traiga nuevamente a mi. Mientras tanto, observaré lejana...(tratando de alcanzarte); contemplaré ese cielo borgoña atiborrado de nubes naranjas y blancas estelas; y mis ojos emanarán una lágrima que se perderá en mis labios que te llaman constante. Alzaré mi brazo por aquello de que pueda atraparte; pero sólo estás en mi mente, etérea, abstracta; con tus colores vivos y tu eterna mirada.
Y se suponía que las Monarca emigran en el invierno, cuando éstos son más fríos. Y hoy no te tengo mi dulce Danaus plexippus, y hoy no puedo sujetarte ni dejar que vueles altiva en el azul de mi recámara.
Ya he vuelto a ver el amanecer con tintes violetas y el viento es cálido, qué irónico. "...Te doy la espalda, empiezo a andar... pero no dejo de pensar..." No dejo de tenerte constante en mi. Regresa con el viento, cuando el viento sople a mi favor; cuando el borgoña de los cielos no cubra mi ilusión.


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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laveron
6 dic 2005 | 07:44 PM
parece que las mariposas nos son comúnes. Las de colores, y las nocturnas...tan solas. Éste es el primer texto que leo y me gusta mucho. Seguiremos el rastro, de éstas...que también son mariposas!!!
saludos!!!!
laura
"Cirilo"
7 dic 2005 | 05:10 AM
He vuelto por más huesitos de pollo y me voy contento por haberlos obtenido
Edgar
7 dic 2005 | 07:24 AM
Ahhh la ausencia, solo una pregunta: ¿tienes que escribir siempre con esa sutil belleza?, como caricia de seda en la mejilla, realmente es algo irresistible.
Gracias.
De la distancia...
Sucedió de nuevo,
al abrir los ojos y querer verte.
La inmensidad del espacio
entre mi cabeza y el techo
y estos mis pensamientos intranquilos
que evaporan el presente.
La coartada moribunda,
el pretexto intangible
de no habitar el mismo suelo.
El inexistente cruce de nuestras sombras.
La distancia.
El insensante viento que me llena
y me vacía de ti.
La mano que no toca,
el pecho en silencio.
La puerta que espera.
Sucedió de nuevo
y vuelve cada noche.
Estamos hechos de anhelo
de nuestros recuerdos.
Edgar
UTOPISTA
8 dic 2005 | 10:05 PM
Lucía: ¿Ya regresó a ti o todavía no?
Saludos y quiero decirte que las imágenes de tu blog son muy lindas también.
Héctor Leonel.