A veces PARECE que la vida no siguiera el rumbo que tú quisieras, que apenas y te levantas de una caída y vuelves a caer, que tu corazón reclama todo eso que se han robado de ti. A veces parece que sientes como si estuvieras derrotado; como si ya no tuvieras más ilusiones por las cuales luchar cada día; como si Dios te hubiese abandonado. A veces SOMOS tan crueles e injustos que sólo pensamos en lo que nosotros queremos y sentimos, pero nunca en lo que los demás quieren y esperan de nosotros; sólo pensamos en lo que nos hace mal y estamos poniendo “peros” todo el tiempo, mas nunca levantamos la mirada y agradecemos a Quien tanto nos ama, las cosas buenas que nos da y el simple hecho de seguir con vida. A veces DECIMOS cosas sin pensarlas y peor aún, sin sentirlas; cosas que hieren tanto a los otros como a ti mismo, que sólo acaban con las ilusiones y sueños de los demás; cosas que no son dignas de ser dichas por una persona que lleva a Dios en su corazón; cosas crueles; cosas vanas. A veces SENTIMOS que querer es un sentimiento tonto, ridículo, pero nunca pensamos que es lo que nos hace estar unidos y de pie, vivos, porque es algo esencial para estarlo; sentimos que las demás personas pueden esperarnos todo el tiempo que queramos para que les mostremos nuestros sentimientos, pero no nos damos cuenta que esas otras personas también necesitan de algo o alguien que las haga sentir bien. A veces CREEMOS que hablar de Dios y amarlo, es algo inútil y ridículo también, pero no queremos darnos cuenta que Él, cada día, da la vida por nosotros, que aunque seamos crueles, nos ama y nos lleva tomados de la mano para no sentirnos solos; creemos que todo tiene que ser bello y justo para nosotros, pero cuando caemos en la realidad, no sabemos qué hacer; creemos que es más importante una cosa superflua que lo que llevamos en nuestro interior, sin saber que esas cosas llegan a desaparecer y el interior será nuestro por toda la eternidad; creemos que no es importante decir un hola, un te quiero o mostrar una sonrisa, cuando la verdad es que eso es de lo que nosotros más carecemos. A veces PENSAMOS que podemos justificarnos ante lo que sea porque estamos llenos de cosas qué hacer, cuando lo que realmente pasa es que no sabemos valorar la importancia de las demás cosas o personas; pensamos que es injusto que tengamos tanto trabajo o tantos problemas cuando precisamente eso es lo que nos hace aprender, pero aprender para la vida; pensamos que las demás personas van a comprender o entender lo que hacemos sin antes comprender lo que ellas sienten. A veces no VALORAMOS todo lo que Dios nos da: una familia (buena o mala), amigos, salud, una VIDA, etc..., pero si nos pusiéramos a pensar que gracias a Él estamos aquí, sería diferente; no valoramos a aquellas personas que desinteresada y fielmente nos ofrecen (o nos brindan) su amor, cuando eso es algo de lo que más vale en la vida, porque ellos hacen que nuestros días se iluminen, que nuestro corazón se llene... porque gracias a ellos somos felices; no valoramos a esos amigos que siempre están a nuestro lado, en los mejores y en los peores momentos, que son como ángeles, siempre preocupados por nosotros, pensando en nosotros, siempre rezando por nosotros, esos amigos que nos quieren por sobre todas las cosas y que por más distantes que estén sabrán entenderte y estarán junto a ti, esos seres especiales que aunque no nos demos cuenta, ocupan la mayor parte de nuestro corazón y al final, todo se lo vamos a deber a ellos.
OJALÁ QUE NO SEA DEMASIADO TARDE CUANDO NOS DEMOS CUENTA DE ESO Y DE TODO LO QUE HACEMOS A VECES, pero aún así...
Todavía hay quienes:
PARECEMOS ser felices con la propia vida que llevamos, porque tenemos a Dios dentro de nuestro corazón. 
SOMOS personas nobles y entregamos lo mejor de nosotros a los demás, sobre todo a los que queremos y personas que deseamos llenar tu corazón de amor para que nunca te sientas solo.
DECIMOS que el mundo y las personas pueden cambiar, que tú puedes cambiar... pero que aún con tus defectos, no dejas de ser alguien especial.
SENTIMOS lo que los demás y lo que tú sientes para poder ayudarlos y ayudarte a llevar una vida plena, feliz; pero sobre todo, para así estar más cerca de ti, más dentro de tu corazón.
CREEMOS en muchas personas, pero sobre todo en ti... porque están y estás dentro de nosotros, formas parte de nosotros. Porque a pesar de muchas cosas, eres alguien noble y maravilloso.
PENSAMOS que dando amor a los demás podremos crecer como personas, "Porque sólo al dar, recibimos....."; además, dar no cuesta nada, pero hace feliz a alguien más.
VALORAMOS todo aquello que nos dan, todo aquello que me das... a ese amigo que esté o no esté contigo, sigue siéndolo, pues ya está dentro de ti y de tu corazón; quienes valoramos lo bueno y lo malo de nuestra vida, pues así podremos aprender...
OJALÁ QUE LO QUE TÚ PAREZCAS, SEAS, DIGAS, SIENTAS, CREAS, PIENSES Y VALORES..... SEA LO MEJOR PARA TI Y PARA LOS DEMÁS.
Lucía Morales Gil
marzo 20 2001


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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Lo mismo pasa en este escrito, otro de mis comienzos. Si se fijan, tengo las ideas, tantas ideas quizá, pero a la vez, no sé cómo irlas hilando; simplemente son externadas así tal cual, sin ponerme a pensar bien en la sintaxis y la redacción.
Otro paso en el proceso de maduración. Lo dejo a sus críticas!