
¿Cómo sigues?
Estoy compartiendo con mi mente, algunos sentimientos en torno a tu persona. Ya te podrás imaginar, un Iñaki, queriéndote adivinar (cuando ya eres divina). Necesito ver tu pintura, con ganas de disfrutar tus emociones en colores. Me recuerdo, con tu experiencia, mi primer medio año de Diseño Gráfico (y el último). Después de ahí, me puse a trabajar, ya en el ramo alimenticio (hace 15 inviernos) y volví a la escuela 10 años después para cursar otro medio año de gastronomía. Con lo aprendido en la labor, me aburrieron los maestros. Hoy disfruto a mis educadores, tanto en literatura, como en danza, música, arte marcial y pintura, aunque no los veo como los creadores de Iñaki, sino sólo como guías y, en cierta forma, alumnos. Se hizo presente un viejo malestar ante la imagen de autoridad y, con él, la memoria de mi larga adolescencia. Era como una gripa eterna, contagiosa y molesta. Ni creas que me curé del todo, pero las secuelas son un almíbar. Salí de casa a los 19 años y, volví durante 3 o 4 años interrumpidos entre los 22 y los 26. Mi papá olvidó su cuerpo en esta Tierra en 1999 y hasta ahora, que yo sepa, no ha vuelto, y si vuelve, se va a encontrar con que sólo quedan cenizas, como era su voluntad.
¿Sabes una cosa? No sé si la novedad de estar en contacto con una mujer de intensidad abrumadora o la alegría de una amistad abierta, o la ilusión de no descubrir tus defectos, aunado a la limpia imagen que observo en tus retratos, me cambia un poco, no tan poco, me sacude. Lu, tan hermosa, hoy no puedo estar atu lado para acariciar tus cabellos mientras el malestar físico y anímico invade tu cuerpo. Vaya crueldad de la distancia. Pues en verdad, dejarte sentir mis manos en tu cabeza te aclararía mis palabras. Y otra cosa, también descuido mi alimentación, las horas de sueño no tanto. ¡Ánimo, Guerrera! Esta mañana estuve gritando como tus gremlins, aunque un tanto desafinado. Supongo que al aprender la ingenuidad de tus alumnos en sus dibujos, los tuyos estarán vivos. Dile a Luisito que le mando un abrazo.
Oye, mujer, te leo y voy dando topes: "No excedas los límites...", está bien, tranquilo. "Camina a los lugares...", caray, pues gracias, por acá me quedo. "Los doctores...", "La preocupación..."Debes dejar de ser tan pefecc...", "Pisar un charco...", "Al observar a alguien de lejos..."Si vas a comprar un corazòn...". Me podría seguir con todos y cada uno de ellos.
tu forma de meditar es una fiesta, comprendo tanta alegría. Desconozco el sabor de tus lágrimas, pero de tanto curar, no creo que te puedan saber más que a dulce, después del amargo.
Por ahora, me despido, por supuesto con un breve lapso de mí en poesía:
Estoy, con correa y placa de acero, mirando aparadores
Me voy, maquillado de pendientes, en el primer autobús
Viví, las últimas noches del mes, alerta y semiciego
He de volver, quizás algo me falta, llevaba prisa
Con cariño bueno
Iñaki


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
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Realmente eres la musa que todo poeta desaría tener en cabecera para a media noche inspirar sueños y deseos de los cuales muchas veces pierden conciencia... Niña es de aplaudirse, pero no tanto por talento, el talento que lo reconozcan los hombres... sino por ese sentimiento que Dios ha puesto en tí y que has expresado con un respiro en la mano y un alo de desinterés en el corazón.
Te quiero mucho y FELICIDADES me encantó tu blog.