"... Y no me importa que digan que está trillado hablar de amor, que maldigan..................."
Activé mi reproductor y comenzó "Brazos de Sol"... y eso me hace pensar aún más en ti. ¿Qué me has hecho?, ¿qué me sigues haciendo cada segundo en el que pasas por mi mente y recorres cada estímulo nervioso hasta hacer tu parada final en mi corazón?
Estás aquí, estás dentro de mi. ¿Cómo sucedió?; es una de las tantas cosas que le he cuestionado a la vida estos últimos días y aún no encuentro la respuesta acertada. Y quiero pensar y quiero sentir que hay una buena razón, que la vida no nos prepararía una mala jugada con este suceso, con este repentino "conocernos". No sé qué decir. Vuelvo mi mente a ese humo que despedía tu cigarro como para evitar pensar en lo que pueda estar sucediendo (en mi, en ti, en ambas), quiero ver sólo las siluetas que éste formaba y en cambio, aparece tu silueta nuevamente en mi cabeza como si conscientemente yo la invocara. Y te veo radiante en cada imagen y me digo... "Carajo Lucía, son pocas las filminas de este cortometraje que apenas va corriendo y ya anhelas contemplar una película"... Te has ido convirtiendo en mi actriz favorita, mi cantante, compositora, escritora, poeta, amiga, persona, alma, niña, musa, chiflada, coqueta, tímida, nerviosa, risueña, observadora, filósofa, friolenta, tierna, pequeña, música, mi abrazable, psicóloga, hada, mi desesperada, olvidadiza y mujer favoritas...
Me parece lindo cada detalle de ti... comenzando por tu alma cautivante; pasando por tus ojos chiquitos, pero hermosos; tu nariz sencilla, pero bien perfilada; tu boca resaltada por 2 pequeños, pero incitantes labios húmedos; ese acento extraño que tu boca pronuncia, pero que embriaga; tus mejillas color cereza y tu cuello estrecho que enajena; y terminando en tu corazón que porta sentimientos tan sinceros, tan nobles y sencillos que hacen ver a la musa que encanta, la musa que extasía.
Y le pido al tiempo me tome de su mano para que me lleve a encontrarte y le suplico su otra mano para que te lleve a ti a encontrarme. Y le pido y le cuestiono y le insisto... tantas y tantas cosas, que quizá prefiera cruzar sus brazos, dar la media vuelta e irse sin siquiera regalarme una mirada, sin siquiera reírse sarcásticamente de mi por parecer una mujer sin proceder y con un porvenir un tanto incierto.
Y me siento más insensata que antes al hablar de ti y sentir ese cosquilleo que recorre de pies a cabeza, sentir cómo la sangre hierve con más intensidad y el corazón la bombea hasta provocar ese dolor dulce en el pecho, y cómo la sonrisa cautivada viene a cubrir el rostro con un eterno resplandor que hasta a los ojitos ilumina. No miento. Es absurdo ocultar dichas reacciones, es imposible que la gente no se percate de ello y más aún, sería tonto mentir si digo que no siento nada cuando todos me dicen que ese brillo que ahora tienen mis ojos no era común contemplarlo antes.
Vuelves mis días más bellos con un "pronto quizá"...; porque como te lo escribí en esa envoltura: "Ya no sólo es 'Cuando un verso te nombra'...... Dulce inspiración, ya no eres eso nada más.


Ver la vida a través de los ojos de un pequeño. Tarea difícil. Pero al menos, quisiera morir en el intento.
-

Hablar de amor es lo único real. Todo el resto son palabras al aire que buscan, al final, el mismo resultado.
Sabes ya mi admiración por tu trabajo.
Mi buen gusto y ansias de conocimiento se satisfacen con tus letras. Podrías incluir en este espacio tu concepto de la amistad.
Sabes que mis abrazos caducan, pero esta vez te doy uno, con conservadores. Sé que no es lo ortodoxo pero duran bastante.
Iñaki